pep.zone
Welcome, guest. You are not logged in.
Log in or join for free!
 
Stay logged in
Forgot login details?

Login
Stay logged in

For free!
Get started!

Text page


agosto poesia - Newest pictures Comics/Fantasy/Anime
canes.pep.zone

Poesia canina



(6)

"Perros"

Llegó oscura y suave
como la noche naciente
y en sus esferas de niño
vi nacer, incondicional,
el amor.
Llegó con una fina cadena
atada al corcel de mi alma
y traía la risa y el canto
en sus antenas de piel.

La ciudad continúa disfrazando sus perros,
cruzan como fantasmas
que una vez tomaron el silencio de las calles.
Erarios que el asfalto condenó
al desperdicio vagabundo de la acera.
Criaturas enfermas,
libertadores del asfalto.
sus ladridos se afanan contra el polvo,
ascienden sobre el viento
que más allá del eco se corrompe
que más allá del mar muere en silencio

La ciudad, perro a perro
dejo sus almas en el callejón
donde la gente suele alzar un pie para orinar,
donde la gente perro a perro se aniquila



Por Abel G. Fagundo



********************

(5)

"A mi perro con amor"

Pasó el perro a mi lado. Un perro de pobre casta,
uno de esos callejeros pobre de sangre y de estampa.
Nacen en cualquier rincón de perras tristes y flacas,
destinados a comer basura de plaza en plaza.
De pequeños, por lo fino y lo ágil de la infancia,
baloncitos de peluche, tibios borrones de ala,
los sacan al sol, les cantan.
De mayores, como ya se les fue la gracia,
los dejan a su ventura, mendigos de casa en casa,
sus hambres por los rincones y su sed sobre las charcas.
Y que tristes ojos tienen, que recóndita mirada,
como si en ella pusieran su dolor a media asta,
y se mueren de tristeza a la sombra de una tapia
si es que un lazo no les da una muerte anticipada.
Yo lo llamo...todo orejas asustadas, todo hociquito curioso,
todo sed, hambre y nostalgia.
El perro escucha mi voz, olfatea mis palabras
como esperando o temiendo pan, cariños o pedradas.
No en vano lleva marcado un mal recuerdo en su pata.
Lo vuelvo a llamar...dócil, a medias avanza,
moviendo el rabo con miedo y las orejitas gachas.
Le digo: ven aquí, no te hago nada, vamos ven,
y adiós a la desconfianza, y se tiende a mis pies,
con tiernos aullidos habla, ladra para hablar más fuerte,
salta, gira, gira, salta, lloran y ríen, ríen y lloran
lengua, orejas, ojos, patas y el rabo es un incansable
abanico de palabras.
Es una alegría tan grande que más que hablarme me canta.
¿Qué piedra te dejó herido? Sabe que maldigo las piedras,
aquella pedrada dura que le destrozó la pata,
y él con el rabo me está agradeciendo la lástima.
Pero no te preocupes, ya no ha de faltarte nada,
yo también soy callejero, aunque de distintas plazas,
y con mi patita renga y triste voy de jornada en jornada,
las piedras que me tiraron me dejaron herida el alma.


Entre basuras de tierra tengo mi pan y mi almohada,
¡vamos pues, vamos perrito mío! vamos anda que te anda,
con nuestra renguera a cuestas y nuestra tristeza en andas,
yo por mis calles oscuras, tú por tu calles calladas,
tú la pedrada en el cuerpo, yo la pedrada en el alma.
Y cuando mueras amigo, yo te enterraré en mi casa,
bajo un letrero que diga: aquí yace un amigo de mi infancia,
y en el Cielo de los perros, tan puro, tan tierno,
te regalará San Roque una muleta de plata.
Era joven y era viejo por más que yo lo cuidara,
el tiempo malo pasado lo dejó medio sin alma;
fueron muchas hambres, mucho peso para sus tres patas.
Y una mañana en el huerto debajo de mi ventana,
lo encontré tendido, frío, como una piedra mojada;
ya estaba mi pobre perro muerto de las cuatro patas.
Hacia el Cielo de los perros se fue anda que te anda,
las orejas de peluche y el hociquito de escarcha.
Portero y dueño del Cielo, San Roque en la puerta estaba,
ortopédico de mimos, cirujano de palabras,
con buen surtido de recambios con que curar viejas talas.
Para ti un rabo de oro, para ti un ojo de ámbar,
tú, tus orejas de nieve, tú, tus colmillos de escarcha;
tú -y me perro le reía- tú, tu muleta de plata.
Ahora ya sé porque está la noche agujereada.
¿Estrellas? ¿Luceros? No, es mi perro que cuando anda
con la muleta va haciendo agujeritos de plata.


Por Manuel Benítez Carrasco



********************

(4)

Kunta"

Llegó oscura y suave
como la noche naciente
y en sus esferas de niño
vi nacer, incondicional,
el amor.
Llegó con una fina cadena
atada al corcel de mi alma
y traía la risa y el canto
en sus antenas de piel.
Llegó suave y oscura.
Como un beso escondido.
Como huella en el universo.
Y se quedó a nuestro lado
identificando amores
y descubriendo las 7 llaves
para siete alegrías.

Era lo urgente, lo caudaloso.
Era la magia azul en un ladrido
Era un gemido y una lágrima entumecida.
Era una pregunta sin respuestas.
Un árbol que no daría frutos.
Era como una hoja, como la vuelta
eterna de la vida.
Iba y venía en ese paraíso de sombras
que ella iluminaba tan solo
con su existencia canina.
Y se fue un día, tuvo que irse.
Y tuve que ayudarla a partir
y en mis brazos húmedos
llegó silenciosa la muerte
Como un ladrón que nadie quiere
y se llevó la última mirada,
el último suspiro y con ellos
se llevó arrastrando mi dolor sin medida.



Por María Cristina Aliaga Luna



******************

(3)

"XIX. El perro"

No temas mi señor: estoy alerta
Mientras tú de la tierra te desligas
Y, con el sueño tu dolor mitigas,
Dejando el alma a la esperanza abierta.



Vendrá la aurora y te diré: “despierta,
Huyeron ya las sombras enemigas.
Soy compañero fiel de tus fatigas
Y celoso guardián junto a tu puerta.

Te avisaré del rondador nocturno,
Del amigo traidor, del lobo fiero
Que siempre anhelan encontrarte inerme.

Y si llega con paso taciturno
La muerte, con mi aullido lastimero
También te avisaré... ¡descansa y duerme!



Por Manuel José Otón (1858-1906)



*******************

(2)

"Callejero"

Era callejero por derecho propio,
su filosofía de la libertad
fue ganar la suya sin atar a otros
y sobre los otros no pasar jamás.
Aunque fue de todos, nunca tuvo dueño
que condicionara su razón de ser,
libre como el viento era nuestro perro,
nuestro y de la calle que lo vio nacer.
Era un callejero con el sol a cuestas,
fiel a su destino y a su parecer,
sin tener horario para hacer la siesta
ni rendirle cuentas al amanecer.
Era nuestro perro, y era la ternura
que nos hace falta cada día más,
era una metáfora de la aventura
que en el diccionario no se puede hallar.
Era nuestro perro porque lo que amamos
lo consideramos nuestra propiedad,
era de los niños y del viejo Pablo,
a quien rescataba de su soledad.
Era un callejero y era el personaje
de la puerta abierta en cualquier hogar,
era en nuestro barrio como del paisaje,
el sereno, el cura y todos los demás.
Era el callejero de las cosas bellas
y se fue con ellas cuando se marchó,
se bebió de golpe todas las estrellas,
se quedó dormido y ya no despertó.
Nos dejó el espacio como testamento,
lleno de nostalgia, lleno de emoción,
vaga su recuerdo por los sentimientos
para derramarlos en esta canción.

Por Alberto Cortéz

********************

(1)

"Los dos perros"

Dos perros, uno sapiente

y otro que nada sabía,

estaban hablando un día

de su vida diferente.



-La mía -dijo el primero-,

está llena de delicias,

hácenme todos caricias,

como bien y cuando quiero.



-Pues yo -exclamaba el segundo-,

hambriento y apaleado,

soy el mas desventurado

perro, que existe en el mundo.



-Mi amo -el sapiente añadió-,

bien puede enseñarte a ti;

si aprendes, como aprendí,

estarás como estoy yo.



Trabajando con afán,

te instruirás de contado,

y cuando estés educado,

vivirás como un sultán.



-!Yo educarme!
!Qué ocurrencia!

En vano, amigo, te empeñas,

bailar...,entender por señas...



!Pues ya es menester paciencia!



-Entonces,
¿por qué te quejas

si por vivir en holganza

la mas risueña esperanza

indolente y necio dejas?



Como el perro observo yo,

que todos quieren tener

las ventajas del saber,

pero su trabajo no.



This page:




Help/FAQ | Terms | Imprint
Home People Pictures Videos Sites Blogs Chat
Top
.