pep.zone
Welcome, guest. You are not logged in.
Log in or join for free!
 
Stay logged in
Forgot login details?

Login
Stay logged in

For free!
Get started!

Text page


imagescai mey - Newest pictures
edwin.j.corella.m.pep.zone

historia de amistad

valora a tus amistades

La muerte de mi mejor amigo

Hay circunstancias en la vida, lugares y momentos que existen predispuestamente, y que definitivamente uno no puede elegir, ya sea porque alguien lo hizo por ti o algo sucedió que lo determinó así.

Desde un principio no puedes elegir nacer, no puedes elegir a tu familia, no puedes elegir tu nombre, tu color de piel, y a veces ni tu religión y condición social durante la infancia.
Nadie escoge su origen definitivamente, y muchas circunstancias tampoco están al alcance de nuestras manos.

Sin embargo, cada quien escribe su propia historia y hay momentos en la vida en que se toman decisiones cruciales que cambian el destino propio y ajeno, voluntariamente o involuntariamente.

En el momento en que se va a tomar una decisión, se abren diferentes puertas que son la entrada a diversos mundos paralelos. Al tomar la decisión, se está eligiendo el próximo segundo que se desea vivir, del cual se desencadenarán más segundos, horas y años, con circunstancias que quizás en otro de los mundos paralelos previos a la decisión, no existirían.

Conocí durante mi infancia a un chico llamado Stefano, él me juraba que podía saber cual era la decisión correcta siempre, me juraba que cada vez que abría una puerta llegaba a un objetivo planteado previamente.
La verdad yo le creía, pues su vida era cuasi perfecta.

Stefano era guapo, castaño, inteligente, con mucho dinero, lo amaban las chicas, sus amigos y su familia, cualquier cosa que él hiciera era bien hecha. A él le gustaba mucho escribir y tocar el piano, por eso era mi amigo, de otra manera creo que no me hubiera llevado con él.

A veces cuando estaba a su lado sentía envidia, una envidia mezclada con admiración que me incomodaba, aún no sabía que la mezcla que sentía era la fórmula del fanatismo, ahora lo sé, pero antes lo sentía.

Realmente eran pocas las ocasiones en que podía verle, pues él se la pasaba en mil eventos sociales de la crema y nata de mi pueblo, eventos en los que toda la gente lo chuleaba por su educación y amenidad.

Cuando estaba conmigo, platicábamos sobre lo que leíamos, jugábamos a que éramos científicos y nos contábamos nuestras anécdotas de escuela.

Un día conoció a la persona que yo más amaba en el mundo, rápido se hicieron amigos, se gustaron y empezaron a frecuentarse.
De repente, se ponían de acuerdo para ir a fiestas a las que yo no podía ir, y cuando iba, los abordaba medio mundo dejándome a mí a un lado. Ellos siempre eran el centro de atención y era asombroso como la gente los asociaba para el resto de la vida. Eran la pareja perfecta.


Por las noches lloraba de celos, pensando obsesivamente en lo bien que se la habrían pasado juntos y recordando cada detalle de su historia mutua. Mis pensamientos eran horribles hacia la persona que más amaba y mucho más horribles hacia la persona que más admiraba.

Fue entonces que por primera vez pensé en el asesinato, pensé en matar a Stefano y quedarme con esa persona que por muchos años había amado en secreto e intensamente. Es inimaginable que un infante piense en matar, pero esa era mi realidad.

Planeaba cada detalle del homicidio, aprovecharía su obsesión por la cultura gringa y lo invitaría a ver la guerra de las galaxias cuando no estuvieran mis padres. Después lo envenenaría y escondería su cuerpo debajo de mi cama, para que durante la noche lo arrastrara y tirara en el basurero más cercano.

Sin embargo pensé: “Si lo mato mis padres se pondrán muy tristes, aunque se lo merecen por haberme concebido pobre, de color moreno, y haberme puesto un nombre ridículo.” Entonces decidí usurpar su personalidad, hablar por teléfono con sus amigos y admiradores.

Muchas semanas fui Stefano por teléfono, y me sentía muy bien de que medio mundo me invitara a fiestas, me confiara secretos y expresara su admiración por mí.
Pasó el tiempo y Stefano se fue alejando de mí, hasta que jamás volvió a visitarme. Supe después que Stefano se había suicidado, que lo había hecho por amor. Amaba tanto a mi amor imposible que no pudo soportar la idea de separase de su lado, y esto habría sido así pues sus padres habían decidido divorciarse y marcharse del pueblo.

No lloré por la muerte de Stefano, aunque él siempre estará en mi memoria. Él siempre tomaba las decisiones correctas y la verdad creo que decidir su muerte fue lo mejor que pudo hacer. Era demasiado perfecto para este mundo, era irreal.

Después de la muerte de Stefano decidí ser completamente diferente a él, empecé a odiar a los gringos, a la guerra de las galaxias, a los ricos, a la buena ropa y a las fiestas de la alta sociedad. Aunque conservé su gusto por la redacción y por el piano, que no lo hago de manera virtuosa, pero lo hago con el corazón. Además aprendí a amar a mi nombre, a mi color de piel y a mi condición social.

Mi amor imposible, se quedó en imposible pero sin amor, ojala nunca pueda verle pues sólo me recordaría a Stefano, ese tipo que yo anhelaba ser y que jamás podré ser porque era irreal. Tan irreal que se quedó guardado en mi fantasía infantil


This page:




Help/FAQ | Terms | Imprint
Home People Pictures Videos Sites Blogs Chat
Top
.