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La Biblia también es nuestra historia



Folleto escrito por la Rev. Anciana Nancy Wilson,
Fraternidad Universal de Iglesias de la Comunidad Metropolitana, FUICM.
© 1992 Nancy L. Wilson.


Leyendo la Biblia con “ojos nuevos”
La mayoría de las lesbianas y los gays modernos muestran una actitud de temor hacia la Biblia, o más bien no conocen su contenido y creen que la Biblia lo único que contiene son reproches para ellos. Si bien es cierto que la Biblia fue escrita dentro de un contexto cultural patriarcal y heterosexista, el mensaje del amor sin condiciones que nos da Dios en Cristo puede convertirse en el "poder de salvación" para los gays y las lesbianas, al igual que para los heterosexuales.
Una lectura más decidida y dinámica de la Biblia coloca en una nueva perspectiva la vida de los gays, las lesbianas, y sus familiares y amistades. Hoy en día hay un creciente consenso entre estudiosos respetables de las Sagradas Escrituras de que la Biblia no condena este tipo de relaciones. Hasta no hace mucho, las lesbianas y los gays cristianos procuraban demostrar que la Biblia no condena la homosexualidad. Ya es hora de superar esta posición. No es suficiente sostener simplemente que la Biblia no condena a la homosexualidad. También proclamamos que ¡la Biblia es nuestra historia!
Abriendo las puertas de antiguos closets/armarios.
La teología de la liberación y la crítica feminista bíblica demuestran que, para que la Biblia transmita eficazmente la Palabra a todas y todos nosotros, debemos leerla con nuevos ojos desde la perspectiva de los oprimidos. Los relatos bíblicos reviven con nueva pertinencia cuando los leemos desde la experiencia del presente. Pues, si admitimos que las lesbianas y los gays están presentes en la Biblia, entonces acompañan a Moisés y Miriam en el éxodo y caminan junto a Jesús en Galilea. Aún cuando su sexualidad es silenciada y ocultada, las lesbianas y los gays estuvieron en todas partes siempre.
Ha llegado el tiempo de liberar a las lesbianas, los gays y bisexuales bíblicos de los closets (armarios) donde están encerrados. Esta búsqueda de la verdad acerca de la sexualidad debe superar siglos de silencio de comentarios y análisis de la Biblia. Pero, ¿incluye la Biblia referencias o historias sobre lesbianas y gays que concuerdan con lo que los historiadores y antropólogos conocen acerca de la sexualidad en los tiempos bíblicos? La respuesta es ¡sí! Algunos relatos son irrefutables, unos son fuertemente gay y otros sugieren relaciones sexuales entre personas del mismo sexo. Por ello, la Biblia anima a las lesbianas y los gays para que la abracen con júbilo.
Una nación de lesbianas y gays
El Libro de los Hechos narra las vicisitudes de los primeros cristianos para predicar y vivir el evangelio (Hechos 28:31). En el presente, asistimos al surgimiento de comunidades lesbianas y gay que procuran acceder plenamente al evangelio. Para este propósito, son centrales las historias del apóstol Pedro y el capitán Cornelio (Hechos 10), y del apóstol Felipe con el eunuco etíope (Hechos 8:26-39).
Ambos relatos tienen sus raíces en las profecías de Isaías 56 que proclaman la venida del día en que los gentiles y los eunucos serán admitidos en el pueblo de Dios y sus sacrificios aceptados. La traducción al griego de la palabra hebrea "aceptable" en Isaías 56:7 aparece en Hechos 10:35.
Un Evangelio inclusivo y sin ataduras.
En la historia con el capitán Cornelio, un gentil, Pedro expresa: "Ahora entiendo que de veras Dios no hace diferencia entre una persona y otra, sino que en cualquier nación acepta a los que lo reverencian y hacen lo bueno" (Hechos 10:34-35). La palabra "nación" es la palabra griega "ethnos" de la cual derivamos la acepción "étnico". Este término refiere a la raza, la cultura o el pueblo. Con ese término, Pedro expresa que son dignos del bautismo todos quienes, en cualesquiera raza, cultura o pueblo, temen a Dios y actúan con rectitud.
Ahora bien, ¿la comunidad de lesbianas y gays es un grupo de presión en pro de la conducta homosexual, o es un ethnos? En verdad, existen heterosexuales que tienen relaciones sexuales con personas de su mismo sexo, y hay lesbianas y gays que jamás tendrían relaciones sexuales con ninguna. Pues, ¿las lesbianas y los gays constituyen un comportamiento, o son un tipo de personas para quienes la atracción homoerótica es solo una de sus características?
Un ethnos podría definirse por tener en común una historia, lengua, cultura, instituciones (escuelas, bibliotecas, clubes, iglesias, sinagogas, organizaciones sociales, empresas), héroes, líderes políticos, intelectuales, valores y la capacidad de quienes lo integran para reconocerse mutuamente, aún cuando se está inmerso en la cultura dominante. Si todos estos elementos constituyen un ethnos, los gays y lesbianas quedan cobijados bajo el término "nación" que se emplea en Hechos 10.
Pero, ¿qué evidencia existe de ethnos de lesbianas y gays en la Biblia? Cientos de años de prejuicios heterosexuales en los estudios históricos y bíblicos hacen más difícil la respuesta a esta sorprendente pregunta
Dios glorifica a quienes son “estériles”
Analicemos, previamente, el concepto bíblico de inmortalidad, pues las escrituras hebreas no son explícitas ni coherentes acerca del concepto de vida después de la muerte. Un modo de alcanzar la vida eterna es mediante las hijas y los hijos.
En los tiempos bíblicos, la mayor desdicha que podía acaecerle a alguien era la exclusión por la propia comunidad cuando se lo condenaba al exilio, al ajusticiamiento público o cuando moría sin dejar descendencia. Pues la prosperidad material y la numerosa descendencia eran signos de la benevolencia de Dios. (Salmos 127:3-5; 128:3-6).
Mejor que tener hijos e hijas.
En ese contexto, en tanto la dignidad de mujer está unida a la capacidad de dar hijos al marido, la esterilidad es una maldición. La Biblia está colmada de episodios en que las mujeres ruegan a Dios que les conceda hijos. (Salmo 113:9; Génesis 30:1; 1 Samuel 1:10). Los profetas de Israel usan esterilidad como metáfora de la lastimosa condición del pueblo de Israel cuando se considera abandonado o maldito por Dios. Pero la conmovedora reelaboración de la metáfora de la esterilidad en el mensaje profético de Isaías 54 revoca la maldición y transforma a Israel en una mujer estéril con muchos hijos. En Isaías 56 el profeta usa la imagen femenina de la esterilidad, "el árbol seco", asimismo que la expresión "cortado", para los eunucos. El termino "eunuco", posiblemente, sea un término general para los varones y las mujeres sin descendencia.
Deuteronomio 23:1 es la referencia principal acerca de la exclusión de los eunucos del templo. Levítico 21:17 afirma que sólo pueden acercarse Dios quienes estén libres de defectos físicos. Esta afirmación excluiría a los eunucos quienes, en las antiguas religiones, eran sacerdotes en los templos, y quizá también a los niños nacidos de relaciones incestuosas. Pero, finalmente, el profeta (Isaías 56:4-5) proclama: "Si los eunucos respetan mis días de reposo, y si cumplen mi voluntad y se mantienen en mi pacto, yo les daré algo mejor que hijos e hijas; les concederé que su nombre quede grabado para siempre en mi templo, dentro de mis muros; les daré un nombre eterno, que nunca será borrado."
Algunas personas son “eunucos” de nacimiento
¿Quiénes eran los eunucos en los tiempos bíblicos? "Eunuco" pareciera referirse al hombre castrado para que no constituyese un "peligro" para la realeza femenina. Sin embargo, hay referencias a eunucos que se desempeñaban como funcionarios reales y que, no necesariamente, eran eunucos desde un punto de vista físico. Pues no todos los eunucos mencionados en el Génesis, Isaías, Jeremías, Daniel y el Nuevo Testamento eran varones castrados.
El concepto de "eunuco" es aún más genérico, hasta el punto en que se incluyen también a las mujeres estériles, a los funcionarios gay de cortes extranjeras, a los magos y sacerdotes, así como también a los varones castrados. Funcionalmente, los varones castrados frecuentemente eran homosexuales, pero no constitucionalmente.
El Matrimonio no es para todo el mundo.
Jesús habla de tres clases de eunucos: "Porque hay eunucos que nacieron así del seno materno, y hay eunucos hechos por los hombres, y hay eunucos que se hicieron tales a sí mismos por el Reino de los Cielos. Quien pueda entender, que entienda." (San Mateo 19:12).
Pudiera pensarse que los eunucos "hechos por los hombres" son los que fueron castrados y quienes "se hicieron tales a sí mismos" son los célibes voluntarios. Pero, ¿qué es de aquellos que "nacieron así"? Con esta expresión, Jesús establece claramente que el matrimonio heterosexual no es la norma para todos. Este significativo comentario de Jesús, que admite estilos de vida distintos a los matrimonios heterosexuales, se aplica a las lesbianas y los gays.
Dos relatos de eunucos negros, ambos funcionarios reales, ejemplifican la acción redentora de Dios. En Jeremías 38, un eunuco etíope salva la vida de Jeremías, un profeta célibe. Jeremías a su vez le trae al rey un mensaje de Dios, en el cual se explica cómo puede salvarse Jerusalén.
En Hechos 8, el apóstol Felipe bautiza otro eunuco etíope. El eunuco está leyendo Isaías 53, estrechamente vinculado a Isaías 54 y 56, sobre la profecía mesiánica del destino del Hijo de Dios cuya vida es cortada violentamente de la tierra. El eunuco percibe el mensaje de que serán admitidos quienes han sido "cortados". Y entonces pregunta: "¿No podría yo ser bautizado?" Y el apóstol Felipe lo bautiza.
Jesús escoge una nueva familia
Jesucristo, en quien se cumple la profecía de Isaías 53, fue "cortado" de su pueblo cuando lo ejecutan como un delincuente y muere sin descendencia. Jesucristo era un eunuco, si bien no físico, funcional, y su muerte y resurrección redefine la vida eterna, separándola de la necesidad de engendrar hijas e hijos.
Cierta vez, reclamado por su madre y sus hermanos, Jesucristo, mirando a los discípulos como una nueva familia, responde: "Pues, cualquiera que hace la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre." (Marcos 3:35)
Jesús tenía un estilo de vida marginal.
Jesús estableció relaciones con grupos muy diferentes de los que contemporáneamente, admitimos como familias. Jesús amaba a Lázaro, María y Marta. ¿Qué ...


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