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Manuel me lo izo

Conocí al que hoy es mi marido hace veinte años, por aquel entonces yo tenia 15 y el 25, mi experiencia con los hombres era totalmente nula en aquel momento, ni tan solo un beso había dado nunca a un chico, y claro está, virgen.

Nos casamos seis años después, yo ya no era virgen, y mas cosas sabia de los hombres, bueno, mejor dicho, de un hombre. Tuvimos dos preciosos hijos, que llenaron nuestra vida de felicidad, también nuestra vida sexual era muy buena, mi marido si tenia experiencia, y me enseño muchas cosas que yo perfeccione.

Entre mis amigas yo era la única que había estado solo con un hombre, ellas no se si tenían una vida sexual mejor, pero seguro que mas variada, ya que me contaban cosas de sus novios, hacían comparaciones de manera de hacer, de tamaños...., etc., cosa que solo podía contribuir con los comentarios de mi sexualidad, primero con mi novio, y después de mi marido.

La vida me trato muy bien, mi marido es un cielo, cariñoso conmigo y con los hijos, trabajador, amable y buen amante, económicamente estábamos muy bien situados, el tenia un trabajo que le gustaba con un buen sueldo, y yo ocupaba un puesto de responsabilidad en una empresa con un sueldo similar al suyo.

Con una vida tan "perfecta", que podía ir mal?, pues que a mi me daba vueltas por la cabeza la idea de conocer a otro hombre íntimamente, quería saber que se sentía cuando se estaba en brazos de otro hombre, que se sentía cuando era otro el que te tocaba, que sabor tenia otra polla, como haría el amor, pero claro, por nada en la vida quería que mi vida actual resultara afectada, y como no veía la manera de hacer encajar esto, me limitaba a masturbarme pensando en estas cosas.

He de decir que mis masturbaciones semanales son apoteósicas, lo hacia el lunes por la mañana, aprovechando que me quedaba sola en casa por los distintos horarios entre mi marido y míos. Estirada en la cama, me paso casi una hora imaginándome situaciones calientes, como me seduce un amigo de mi marido, o el compañero de trabajo, o como voy sola a la playa y un chico se acerca a mi…. Y cuando estoy ya muy caliente, cojo mi consolador hasta correrme cinco o seis veces seguidas.

Volviendo a lo que quería contaros, teniamos unos amigos, Clara y Manuel con los que compartíamos muchas veladas, ambos eran muy agradables, socialmente muy iguales a nosotros, la amistad de Manuel con mi marido es desde que iban a párvulos juntos, es decir, se conocen desde siempre, además coincidió en el tiempo en que nos conocimos con mi marido cuando Manuel conoció a Clara, y nos casamos con poca diferencia de tiempo.

Un día, hará ya tres años, en que estaba sola en casa, Manuel vino, estaba destrozado y nervioso, no sabia que pasaba, nunca lo había visto así, le hice pasar, el se sentó en el sofá y me dijo:

- Se que Clara me engaña con otro

- No puede ser, Clara es mi amiga, me hubiera enterado, respondí yo.

- Es verdad, hace tiempo que lo sospecho, pero hoy los he visto juntos, es un compañero de trabajo.

Yo no daba crédito a lo que me decía, además, nunca habíamos notado que su relación tuviera una crisis importante.

Al día siguiente opté por llamar a Clara, quedamos para almorzar este mismo día, fue en un céntrico restaurante, cerca de donde trabajo yo, solo tenía dos horas, por lo que no podía desplazarme mucho. Solo de verle vi. que su rostro estaba desmejorado, hacia unas ojeras de no haber dormido, me contó que si, que tenis un amante, y que le apenaba mucho que su marido la hubiera descubierto, ya que pensaba que lo llevaba muy bien, pero que se confió demasiado, me dijo también que era solo una relación física, que así se lo contó a Manuel, además me enteré de que no era el primero, que en este tiempo que llevaban casados, habían pasado por su cama mas de diez hombres distintos, "cuando conocí a Manuel no había estado con ningún hombre y quería probar" me dijo, vamos, como yo, "amo solo a Manuel, y no se si lo podré recuperar ahora, la he cagado, es un riesgo que ya conocía, pero creía tenerlo controlado".

Manuel lo tuvo claro, no quiso recuperarla, y más cuando tiró del hilo y se entero de todo lo que me había contado Clara, y muchas cosas más.

Manuel se convirtió entonces en un asiduo a nuestro domicilio, creo que pasaba más horas con nosotros que en su casa, además, como mi horario laboral era más corto que el de mi marido, nos pasábamos muchas horas los dos solos, cosa que se lo agradecía, ya que tenia un carácter muy abierto y simpático.

Desde que tuve la charla con Clara, la idea que ya tenia en mi mente de que me gustaría conocer sexualmente a otro hombre se intensificó, pero también tenia muy claro el riesgo que esto suponía, al contrario que pensaba ella, este riesgo para mi era no era asumible.

Ya había pasado un año de su separación, cuando un día cenando los tres, le dije que ya seria hora de que volviera a pensar en las mujeres, el me respondió

- Ya pienso en las mujeres, incluso tengo una escogida,

Entonces yo le pregunte

Pues a que esperas para conquistarla,

Hay un pequeño problema, el nos dijo, esta casada, pero es guapa, maravillosa, simpática

Y ella que opina?

Ella no me hace caso, esta demasiado enamorada de su marido

Vaya, pues lo tienes mal, se puede saber quien es?

Entonces riendo nos dijo:

Si, claro, eres tu!

Y levantando la copa dijo

Por la mejor mujer del mundo, por ti, no tienes una hermana gemela?

Con Manuel este tipo de bromas no nos extrañaban, teníamos mucha confianza, además de que su carácter hacia que decir esto se tomara siempre en broma.

Un día comente que quería ir de compras, pero me daba pereza, porque tenia que ir sola, ya que mi marido no le gusta acompañarme, Manuel inmediatamente se ofreció a ser él quien viniera conmigo, yo lógicamente acepte enseguida.

Me vino a buscar con su coche un sábado por la mañana, una oportunidad así no la dejaría escapar, y le dije a mi marido que no me esperara hasta por la noche, aparcamos en el centro de la ciudad, odio los grandes almacenes, prefiero el pequeño comercio, me siento mas atendida, además hay mucha mas variedad de estilos. Después de dar vueltas mirando escaparates, entramos en una tienda, el se sentó a la salida de los probadores, yo entraba y salía con los modelitos que había escogido, el opinaba e íbamos separando lo que nos gustaba y lo que no, hasta que toco probarme un precioso vestido de tubo, sin tiras y abrochado por la espalda, entre en el probador pero no había manera de que pudiera abrocharlo, opté por salir e intentar pedir ayuda a la dependienta, pero estaba atendiendo a otros clientes, entonces Manuel se ofreció a ayudarme, a mi me daba vergüenza, la cremallera llegaba hasta mas abajo del culo, dejando al descubierto toda mi braguita blanca, además eran de este tipo que son casi transparentes, por lo que podía verse todo mi culo. Entonces el dijo riendo que no me preocupara, que se taparía los ojos, me convenció, entro en el probador, le di la espalda muerta de vergüenza, diciéndole que ya podía subir la cremallera, mientras aguantaba en vestido por encima de los pechos con las dos manos para que no se cayese, Manuel me dijo que llevaba unas braguitas muy bonitas, le recordé su promesa de no mirar, y me dijo que yo ya sabia que no lo haría. Cuando la cremallera llego arriba, me gire, dándome la vuelta para enseñárselo, el vestido me quedaba divino, pero estaba pensado para llevar sin sujetador, y yo lo llevaba, Manuel insistió que me lo sacara, pero me daba corte estando el allí, además la maniobra era complicada, sin que el me ayudara con la cremallera, no podía sacarme el sujetador, pero con esta prenda puesta no sabría nunca si me quedaba bien. Opté por hacerlo, le dije que bajara un palmo la cremallera, después el mismo procedió a desabrocharlos si pedirme permiso, comento que hacia mas de un año que no hacía esto, me los saqué, estaba muy nerviosa, y también algo excitada.

El vestido me quedaba como un guante, parecía una segunda piel, se marcaba claramente el contorno de mis braguitas, cosa que note yo, pero también Manuel, que comento que estaba pensado para llevar tanga, "o nada", dijo.

Pues mira, tanga no llevo hoy, le conteste, pero el dijo que si podía sacarme las braguitas.

A mi la situación me asustaba, pero me excitaba, quede dudando un momento, puse las manos por debajo del vestido, y me las bajé, todo esto mientras Manuel no sacaba los ojos de mi, levante primero una pierna, para sacármelas, y después la otra, las deje encima del asiento, tenia miedo que viera que estaban algo mojaditas por la excitación que sentía.

Visto así el vestido me quedaba muy bien, yo pensé que lo estrenaría sin nada debajo, seguro que a mi marido le encantaría. Decidí quedármelo, pedí a Manuel que me ayudara a desabrocharlo, cuando llego con la cremallera a la altura del culo, me acorde que no llevaba nada debajo, y que estaba viendo directamente mi culo, sin nada de ropa que lo tapara, me puse mas nerviosa si cabe, me gire rápidamente tanto que no se que paso con mis manos, que sin querer se me escapo el vestido, bajándose de golpe hasta el suelo, quede de caras a el, con mis cuerpo totalmente desnudo a su vista, y yo no reaccionaba, claro que Manuel tampoco, estaba embobado mirándome, cuando me repuse, rápidamente coloque el vestido hasta su altura, y le pedí que saliera, roja de vergüenza.

El resto del día paso escogiendo ropa y mas ropa, fuimos a comer, yo le manifesté lo avergonzada que estaba de lo que había pasado en el vestuario, pero el me dijo que no me preocupara, que a el le había gustado, que hacia mas de un año que no veía un cuerpo de mujer desnudo.

Cuando llegamos a casa, estaba mi marido leyendo un libro, no quería que lo del vestuario fuera un secreto, pero temía que se enfadara, opte por contárselo delante de Manuel como una anécdota divertida, y así se lo tomó, no le dio ninguna importancia.

Una noche que salimos a cenar los tres, Manuel nos vino a recoger, entro a casa y vio que me había puesto el vestido en cuestión, cuando Manuel se dio cuenta, delante de mi marido recordó la anécdota, todos nos reímos, entonces comento que veía que había optado por llevar tanga, mi marido interrumpió, dijo que no, que no llevaba nada debajo, y sin que pudiera reaccionar, levantó el vestido, yo me giré rápidamente pero no puede evitar que viera mi culo completo.

Durante la cena, entre mi marido y Manuel comentaban constantemente este hecho, riéndose de mi reacción al levantar el vestido, diciendo que me resfriaría, que si abría demasiado las piernas alguien se escandalizaría, etc., cierto era que con lo corto que era, con un poco de descuido dejaba mi ...
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